Para contener, conservar, proteger o cautivar... prácticamente todo lo que consumimos llega a nosotros en su envase. Y aunque separemos y reciclemos correctamente, las toneladas de residuos derivadas del embalaje o packaging que generamos se han convertido en un problema ambiental conocido pero no suficientemente abordado. ¿Què soluciones aporta el ecodiseño de los productos? ¿Qué respuestas da la indústria? ¿Podremos renunciar los consumidores?
Muchos de los productos que consumimos desde comida hasta medicamentos o juguetes se transportan, almacenan, conservan y presentan mediante un envase de vidrio, de cartón, de plástico ... Tras una compra resulta desesperante la gran cantidad de residuos que se generan inmediatamente, la mayoría derivados de los envases. Aunque los separemos y reciclemos correctamente, su uso masivo es un reto a superar.
La reducción del impacto ambiental de los envases es una de las estrategias y acciones específicas de mejora asociadas al ecodiseño. Consiste principalmente en la reducción de peso y volumen, en la utilización de materiales reciclados, en la reutilización de envases y en su posterior reciclabilidad. ¿Quién no ha reutilizado un envase de vidrio de Nocilla como vaso? Los envases de vidrio, en muchos casos, permiten su reutilización para otros usos domésticos. Otras experiencias de reutilización consisten en aprovechar el envase del producto como un nuevo producto con otro uso. Este es el caso del producto Cavallum de Ciclus, una caja de vino que una vez ha cumplido su función (trasladar y proteger la botella de vino) se convierte en lámpara.
En Estados Unidos 106.000 latas de aluminio se eliminan cada 30 segundos. En respuesta a estos datos empiezan a aparecer experiencias innovadoras centradas en la reducción del impacto asociado a este envase con una vida útil tan breve. Por un lado, Ecodrinking Can consiste en una lata con un cierre que permite rellenarla las veces que queramos. Está fabricado con ácido poliláctico (PLA), un termoplástico con propiedades similares al PET, pero que además es biodegradable. Proviene de almidón de trigo natural, un material ecológico que utiliza recursos renovables. Este material natural tiene las propiedades del plástico, pero no los efectos negativos del petróleo. Además, la emisión de dióxido de carbono durante su producción también es inferior que en el caso del plástico de petróleo. Su diseño térmico de doble pared permite su uso con bebidas tanto frías como calientes. Este diseño ganó el Premio de Diseño iF de China 2010. En este caso, pues, el propio producto consiste en un envase que rompe con el impacto ambiental habitual de las latas de aluminio, proponiendo una opción de contener cualquier líquido sin necesidad de tirarlo una vez usado.
Esta fue una buena práctica que publicamos en Sostenible.cat hace aproximadamente un año. En el caso de PUMA, su objetivo era rediseñar la caja tradicional de zapatos, reduciendo la cantidad de cartón en un 65% y generando una única pieza muy fácil de reciclar y transportar.
Por otra parte, Sanex Zero% también ha reducido el uso de plástico en un 73%. En ambos casos, la estrategia ambiental ha sido la reducción de material necesario para la fabricación de los envases. Diseñadores y fabricantes tienen un importante papel en la innovación ambiental aplicada al packaging, ha quedado claro. Pero nosotros, como consumidores, también tenemos una responsabilidad que debemos asumir. Escoger los productos que compramos evaluando su embalaje y el impacto ambiental asociado es un criterio que debemos incorporar a la hora de consumir. Exigir un packaging más inteligente, más limpio, menos contaminante, más lógico ... es nuestra obligación y nuestra oportunidad.
Por otra parte, Sanex Zero% también ha reducido el uso de plástico en un 73%. En ambos casos, la estrategia ambiental ha sido la reducción de material necesario para la fabricación de los envases. Diseñadores y fabricantes tienen un importante papel en la innovación ambiental aplicada al packaging, ha quedado claro. Pero nosotros, como consumidores, también tenemos una responsabilidad que debemos asumir. Escoger los productos que compramos evaluando su embalaje y el impacto ambiental asociado es un criterio que debemos incorporar a la hora de consumir. Exigir un packaging más inteligente, más limpio, menos contaminante, más lógico ... es nuestra obligación y nuestra oportunidad.
Para leer la crónica completa sigua el link: